Las Lomas Oral Voces del Silencio

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El silencio es un bien escaso.

Imaginen su mundo sin ladridos de perros, sin motores ni bocinas y sin música en el tren. Sin lluvia en el techo cuando se van dormir, ni risas de hermanos, ni ese último álbum que sacó la banda aquella. Absolutamente nada.

El silencio es un bien escaso pero además, algo temido. ¿Que pasaría si nos tocara a nosotros todos los días de nuestra vida?

El amor de un padre, el amor de una madre

Todo padre busca darles a sus hijos lo mejor. En 1982 Roger Rougés, padre de dos niñas sordas, acompaña a Inés Funes en el desafío de fundar una escuela para niños con pérdidas auditivas. La casa familiar de Inés -profesora de sordos y perturbados del lenguaje- abrió sus puertas y acogió a los nuevos alumnos  en las Lomas de San Isidro. De ahí el nombre de las institución: Colegio Las Lomas Oral. Hoy tiene sede en Martínez, y está abierto a toda familia que lo necesite, sin importar su situación económica ni proveniencia.

A partir de 1998, se incorpora e implementa en el colegio el método de enseñanza auditivo-oral. Se enseña a usar la audición lo más posible, a hablar y a emplear distintos indicios para entender que dicen otras personas.

Desde bien chiquititos

En Las Lomas Oral trabajan con chicos de todas las edades, desde recién nacidos hasta terminando la primaria. Cuanto antes se identifique un problema auditivo, mejor. En Las Lomas Oral saben esto, y son conscientes de que cada uno va a llegar con distintos niveles y capacidades de comunicación.

Las maestras trabajan con grupos reducidos, de no más de dos o tres, y siempre partiendo de lo que los chicos pueden. Ellos tienen audífonos o implantes cocleares -del oído interno-, ayudándolos a oír lo más posible.

Para fomentar su desarrollo social, los chicos pueden tomar clases extracurriculares de Teatro, Arte, Educación Física y Catequesis.

Para toda la casa

La comunicación y la confianza son la base de toda sociedad y relación. Poner límites, entender, escuchar… estas cosas por alguna extraña razón son las que más les cuestan a los padres. Pero entran dentro de las necesidades básicas de todo niño, y no se pueden evitar ni ignorar. Educar, después de todo, es eso.

Y suficientemente difícil es cuando tus hijos no te escuchan porque no quieren. Los padres que llegan a Las Lomas Oral vienen buscando no solamente ayuda para sus hijos, sino para ellos mismos. ¿Cómo comunicarme con mi hijo, saber lo que le pasa?¿cómo integrarlo con sus hermanos? ¿cómo hacerle entender las normas de convivencia, cómo hacerlo sentirse querido, apreciado, contenido…? ¿Hay algo más que yo podría estar haciendo por él? ¿Quizá me preocupo demasiado, y tengo que dejar que las cosas tomen su curso natural?

Para responder estas y las otras inquietudes que pueden llegar a surgir, el colegio ofrece reuniones informativas sobre la hipoacusia, los avances de la medicina y de la educación. Grupos de reflexión y sesiones de coaching les enseñan a los padres a comunicarse con sus hijos. Este proceso de acompañamiento les da herramientas para que puedan conocer y ayudar a sus hijos de la mejor manera posible. Para que la educación recibida en el colegio sea aprovechada al máximo, la familia entera debe participar en el aprendizaje. Solo así se establece la comunicación necesaria con el niño, fomentando la confianza en sus padres y en sí mismo.

Para todas las familias

Este tipo de proyecto trae consigo costos que muy pocas familias pueden pagar. Los aparatos, los implantes, las instalaciones mismas, el hecho de que la educación sea de doble faceta (recuerden que los niños no sólo aprenden a hablar y a escuchar, sino que al mismo tiempo se busca que adquieran los mismos conocimientos que en una escuela regular), la cantidad de maestras que implica una atención tan personalizada… todos estos son factores que suman peso a la hora de cobrar una cuota mensual.

Antes de Las Lomas Oral, Inés Funes había trabajado diez años en forma particular con niños hipoacúsicos y sordos. Al abrir las puertas de su misma casa, da a la Fundación un carácter indeleble de generosidad e inclusión. Este carácter vive aún, resuena por los pasillos del colegio, y suena a risas, a clases, a juegos.

Un fondo de becas costea las cuotas que las familias no puedan pagar. El colegio es una asociación civil sin fines de lucro, por lo que el fondo se sostiene por donaciones de empresas y particulares. Una vez al año se realiza una cena, la Noche Solidaria, para la recaudación de fondos.

Que ningún niño con pérdida auditiva quede fuera del colegio por limitaciones económicas es el espíritu ardiente del Colegio. Es cumplido a rajatabla, y a costa del sacrificio y la entrega de cantidad de personas.

Para todos nosotros

Al incluir satisfactoriamente un chiquito a la escuela de sus hermanos, y a la vida en sociedad en general, no se le está haciendo únicamente un favor inmenso a él, sino también a todos los que le rodean.

La realidad es que muchos le tememos al silencio por lo que sea que podamos ir a encontrar ahí, en lo más hondo de nuestro ser. Los niños hipoacúsicos o sordos viven todo el día inmersos en ese silencio. Como consecuencia son personas profundas, sensibles, conectadas consigo mismas de una manera que los oyentes difícilmente podríamos llegar a imaginar.

Partiendo de la base de que toda vida es un tesoro irremplazable para el mundo, ¿cuánto más una persona que está tan en sintonía con lo que realmente somos? Por esta y por tantas más razones tienen un valor inmenso para la sociedad, y agradecemos a Las Lomas Oral por el regalo que suponen sus esfuerzos y los de tantos otros para nuestra querida Patria.

¿Cómo podés ayudar?

Podés colaborar con Las Lomas Oral con una contribución única o mensual, ayudando en los eventos o como voluntario, para que ningún niño con pérdida auditiva quede fuera del colegio por limitaciones económicas. 

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